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Sportivo Italiano 1 – Berazategui 1

POR QUIQUE RODRÍGUEZ

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Para ADB – Oficial
 
FOTOS: BRENDA CASTILLO

 

 

El postrero y letal cabezazo de Cristian Tula que se clavó cerca de un ángulo del hasta allí inexpugnable Carlos Sebastián Hernández y se transformó en empate 1-1 lo que parecía una segura victoria, le dejó, en principio, un sabor agridulce a la Asociación Deportiva Berazategui. Pero, a la hora de hablar de merecimientos, la “chapa” le cayó muy bien al desarrollo, máxime teniendo en cuenta varias circunstancias desfavorables que se le plantearon al elenco de Guillermo Szeszurak.

El “cómo” y no el ”qué” es que le molestó al “Naranja” que había llegado al estadio “República de Italia” con el objetivo de mantener la punta del certamen de la Primera C y seguir engordando su promedio para escaparle al descenso directo.

Y lo estaba logrando desde el amanecer, cuando “Nacho” Branda se anticipó a su marcador y se llenó la boca de gol usufructuando un medido centro desde la izquierda ejecutado por Matías Italiani tras una muy lucida habilitación de Federico Motta, en lo que fue el primero y único disparo que le había acertado al arco hasta los últimos segundos del interesante pleito.

Sin embargo, la primera parte había mostrado a un “ACIA” muy superior a los del Sur, con un juego atildado, bien manejado por el eje central, con Peralta y Barbeito como estandarte, el cerebro de Marcelo Burzac y los “picantes” Armando Lezcano y “El Flaco” Cardelino, que le provocaron cerca de media docena de situaciones concretas de gol ante la sorpresa y el estatismo “naranja”.

Las seguras manos de Hernández -que fue la figura del campo y se transformó en el arquero récord de Bera manteniendo 540 minutos su valla invicta en el arranque de los certámenes superando a “Nacho” González en la temporada 2012/13, con 470 minutos- aparecieron para descolgar del ángulo un excelente tiro libre de Burzac que pedía red y para manotear un par de intentos de Cardelino y Tula.

Pero cuando los guantes del “1” visitante no llegaban, lo hizo la fortuna de un travesaño salvador para negarle la apertura del marcador a un cabezazo del “9” local, o, también la impericia para definir de Lezcano o hasta algún cierre providencial de Motta.

Hasta ahora, le había ido muy bien a “Bera”  haber apelado a su oportunismo para golpear en las escasas situaciones de gol que ha creado, la concentración y solidaridad para defender todas las pelotas como si fueran la última. Así, había llegado a la cima de la tabla y se ilusionaba con continuar sumando de a tres en el difícil reducto “azzurro”.

Pero esta vez hizo agua en los 45 minutos iniciales, ya que Sacino y Macarof no encontraban la redonda ya que las huestes de De Lucca “agrandaban la cancha”, y abrirla a los costados, en especial, hacia el sector izquierdo, donde el tándem Burzac-Lezcano le hacía pasar una muy mala tarde al pobre Madero, entre su falta de oficio para jugar en esa posición (reemplaza hace unas fechas al desgarrado Lucio Nadalín) y que Branda no llegaba a cubrir toda la banda tras llegar al fondo ajeno para atacar.

Además, como Italiani apareció en el gol pero después le costó hacerse “patrón” de su conjunto, ya que Maciel tampoco sintonizaba su onda, las cosas pintaban complicadas para los huéspedes.

Con el ingreso, en la reanudación, de Martín Iglesias por Branda para cubrir la zona de medios y el corrimiento de Macarof por derecha para ayudar a Madero, “El Búfalo” buscaba darle mayor solidez a un “Bera” que no le encontraba la vuelta al inteligente planteo de su adversario.

Pero, apenas un par de minutos más tarde, la apresurada expulsión de Villavicencio por doble amonestación, amenazaron con hacerle “quemar los papeles” a la visita. Entonces, adentro Caride, un defensor, y afuera, un agotado Segundo que no tuvo una tarde lúcida ya que careció de compañía.

¡”A aguantar se ha dicho”! fue el lema del DT del líder del certamen que, a partir de esa expulsión sufrida, pareció acomodarse mejor en el terreno, a despejar la pelota lo más lejos posible de los dominios de su arquero y, paradójicamente, con uno menos, no sufrió durante casi toda la segunda mitad más que insinuaciones y varios centros del dueño de casa que manejaba la pelota con paciencia, que realizó un par de cambios por demás ofensivos pero que carecía de la astucia necesaria para conseguir un empate que merecía largamente, dicho está, por lo hecho en el primer tiempo.

Cuando nada lo hacía prever, Berazategui cometió un pecado que no había mostrado hasta ahora: con tiempo cumplido, una réplica de dos contra uno, la pared entre Maciel e Hipperdinger, quienes, una vez cada uno le perdonaron al anfitrión un 2-0 que se venía irremediablemente, con disparos muy displicentes que chocaron contra el arquero y con Montenegro.

Finalmente, el “Naranja” lo pagó, en parte, caro con el agónico empate de Tula. Pero, al fin y al cabo, haciendo cuentas, con el objetivo de sumar y sumar para salir de la incómoda situación que todavía lo aqueja en el promedio y, de paso, para entremezclarse con el lote de los de arriba y pelear por uno de los ascensos a la Primera B, terminan dando positivo, con el conformismo satisfecho y la frente en alto.